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viernes, 19 de mayo de 2017

Cómo prevenir la sensibilidad dental. FUENTE: EL CORREO

Cómo prevenir la sensibilidad dental
ODONTOLOGÍa
Las caries, los empastes desgastados y la gingivitis son algunas de las causas por las que aparece este molesto efecto, comúnmente asociado a la higiene dental diaria
  • Suele aparecer entre los 18 y los 40 años de edad, aunque en los últimos años se ha incrementado en pacientes jóvenes debido al exceso de consumo de bebidas acidogénicas y el uso indiscriminado de productos de blanqueamiento dental sin supervisión odontológica.
    Aunque suele estar relacionado con los hábitos diarios de higiene bucodental de los pacientes —un cepillado inadecuado en fuerza y/o frecuencia, el uso de pasta dental muy abrasiva, el exceso de bebidas carbónicas o ácidas, o emplear una fuerza excesiva en la masticación—, detrás de la sensibilidad dental se pueden esconder otros problemas dentales más graves, como son:
    —Caries: cuando una caries atraviesa el esmalte y llega hasta la dentina ocasiona una gran sensibilidad ante productos fríos, calientes o ácidos.
    —Empastes desgastados: cuando un diente que ha tenido caries se empasta, dicho empaste puede verse desgastado por un cepillado agresivo o por la erosión causada por productos particularmente ácidos o por el acto de rechinar y apretar los dientes (bruxismo). En esos casos, la dentina vuelve a verse expuesta provocando la sensación de dientes sensibles.
    —Enfermedades de las encías: el tejido de las encías se inflama y debilita debido a la gingivitis o a la periodontitis, es posible que se pueda sentir sensibilidad dental.
    —Encías retraídas: en el caso de pacientes con encías retraídas (por enfermedades periodontales, un mal cepillado, el tabaco o demás causas) la dentina queda expuesta a las agresiones externas y, por lo tanto, es especialmente sensible a ellas.
    —Esmalte dental desgastado: tener malos hábitos (como morderse las uñas, morder bolígrafos,…), además de un cepillado agresivo con una pasta muy abrasiva, puede provocar el desgaste del esmalte, lo que deja la dentina sin protección.
    —Bruxismo: cuando un paciente con bruxismo o con demasiada fuerza de masticación provoca un desgaste dental, puede producirse una exposición dentinaria.
    Prevención
    La higiene bucal es la clave. El cepillado adecuado y sobre todo la limpieza con seda dental son dos elementos que ayudan a prevenir infecciones en las encías que pueden provocar sensibilidad dental. «Es preferible usar un cepillo suave para dientes sensibles, productos dentales con flúor y sobre todo evitar alimentos o compuestos de tipo ácido que puedan desgastar el esmalte de los dientes», añade Zubeldia.
    También se recomienda acudir al dentista cada 6 meses y, especialmente, si se nota algún dolor localizado o sangrado de encías.

  •  Hablamos de la sensibilidad dental, un efecto que se origina cuando la dentina — habitualmente protegida por la encía, el cemento radicular y el esmalte del diente— queda expuesta a estímulos externos «permitiendo que el calor, el frío o los ácidos de algunas bebidas y alimentos se reflejen en los nervios y células del diente, provocando un dolor intenso, localizado y de corta duración», tal y como explica la doctora Patricia Zubeldia, odontóloga de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental.



jueves, 18 de mayo de 2017

Piercings orales y salud bucal. Fuente: Sanitas

El uso del piercing oral (lengua, labios, frenillo e incluso mejillas) puede tener importantes consecuencias para la salud bucodental, más allá del dolor, el posible rechazo y el alto riesgo de infección que implica su colocación, dada la elevada presencia de bacterias y la humedad propia del interior de la boca, que dificulta la cicatrización de los tejidos.
Además, en su colocación también es importante el riesgo de causar lesiones importantes si al hacer el agujero se comprometen determinados vasos sanguíneos o nervios. Pero lo más importante es que, una vez puesto,el piercing oral puede provocar problemas de diversa índole: maloclusiones dentales, traumatismos en los dientes adyacentes, infecciones, retracción de las encías y pérdida de dientes.
Ningún odontólogo recomendará la colocación de un piercing en la cavidad oral. Todo lo contrario. Pero, si pese a los riesgos se decide hacerlo, es muy importante visitar desde el primer momento y de forma regular la consulta del dentista para que éste realice un seguimiento de la pieza y de sus efectos en la salud bucodental.

Localizaciones más frecuentes del piercing oral

  • Lengua: suele hacerse en la parte central y se utilizan los denominados barbell (una barra limitada en cada extremo por una esfera), aunque también hay quien se coloca aros en las partes laterales y anteriores de la lengua.                                                                                                                                                                        
  • Labios: se utilizan habitualmente aros y labrettes (una barra con una esfera en la parte exterior y un disco plano que hace de cierre en la interior. Se colocan en cualquier parte del perímetro labial, aunque lo habitual es que se haga en la parte central del labio inferior.                                                                                                    
  • Otras: mejillas (aunque el piercing es externo, la perforación alcanza la mucosa yugal), frenillo lingual y la úvula (campanilla).

  • piercing oral

Complicaciones del piercing oral

Al hablar de complicaciones hay que comenzar por el mismo momento de la colocación del piercing. Las más habitaules son el dolor y la inflamación. Ésta última, que puedo afectar a los ganglios situados bajo el mentón y la mandíbula inferior, se inicia a las pocas horas de haberse colocado y se puede prolongar hasta 3 y 5 semanas. En el caso de la lengua, muy vascularizada y enervada, también puede producirse alguna hemorragia al hacer la perforación o la alteración del sentido del gusto y de alguna función motora si se afecta a algún nervio.
La infección local del área en la que se coloca el piercing ocurre en aproximadamente un 15% de los casos y existe el riesgo de sufrir una bacteriemia, por lo que deberá acudirse al médico en caso de presentar fiebre, enrojecimiento acusado en torno a la perforación, temblores y escalofríos.
La alergia, es otra de las posibles complicaciones, en función de la aleación con que se ha confeccionado el piercing. El níquel es el metal con que hay que tener especial cuidado.
Finalmente, a medio y largo plazo, el impacto de un piercing en cualquier parte de la cavidad oral puede tener importantes consecuencias para la salud bucodental:

  • Resección gingival: es una de las consecuencias más importantes de los piercings orales (especialmente de los colocados en los labios) en la estética y la salud bucodental. Se retraen las encías, dejando más superficie dental al descubierto, lo que favorece la pérdida de inserción del diente, lo que puede causar su movilidad y posterior pérdida. El riesgo de sufrir esta complicación es aún mayor si el portador del piercing es fumador.                                                                                                                
  • Traumatismos dentales: son las lesiones más frecuentes y pueden ir desde un simple desgaste por rozamiento del metal en el diente, hasta el astillamiento o fractura de alguna pieza dental.                                                                                        
  • Enfermedad periodontal: el contacto continuo del metal del piercing oral puede causar al acúmulo de placa bacteriano, y por tanto la formación de sarro, en los dientes inferiores anteriores, lo que favorece la aparición de gingivitis y, como consecuencia de periodontitis.                                                                                          
  • Halitosis: puede causarla la acumulación de placa bacteriana.                                      
  • Maloclusiones dentales: la introducción permanente de un cuerpo extraño en la cavidad oral, altera el equilibrio de fuerzas de la lengua y, consecuencia, la posición de los dientes, modificando la mordida.                                                                            
  • Alteraciones del habla: el piercing en la lengua altera la pronunciación de las palabras que contengan las letras R, S, T y L.                                                                  
  • Alteraciones del gusto.                                                                                                    
  • Ingestión del piercing oral.